Apareciste y no me ilusione, no revolucionaste nada, sinceramente así fue, ya que yo no quería enamorarme ni mucho menos, nuevamente.
Yo estaba recuperándome de una gran caída, a pasitos, con seguridad, despacio.
Me sentía sola sin saberlo, triste sin notarlo gracias a los antidepresivos que se ocuparon de eso, de hacerme inerte.
En ese momento agradecía el serlo, lo necesitaba, juro que me sentía morir por eso regrese a ellos, a su ciclo de ayuda, muy a pesar de odiar estar bajo sus efectos.
Mas de una vez en mi vida quise morirme, ni puedo contarlas, varias veces lo intente, pero siempre falle, y el por que no lo se.
En mis cortos años pase por miles de situaciones, buenas, malas, necesarias o no, pero siempre intente superarlas, mas allá del dolor.
Soy una persona poco demostrativa, tímida, reservada, algo introvertida, híper sensible, e inestable.
Soy eso y algo mas, pero mas que nada soy INESTABLE.
Mi inestabilidad me causo miles de problemas, llantos, malas rachas.
En eso estaba 64 días atrás, mas bien algunos mas....
Empezamos a hablar, aun sin querer nada quise confiar, quise y decidí creerte, conocerte.
Hace 48 días nos conocimos, yo seguía sin mas esperanzas que las de conocer a alguien interesante, quizás un amigo mas.
Te vi, y creo que algo quiso decirme que no eras normal, que no eras alguien mas, pero yo no quise escuchar.
Nos vimos nuevamente al otro finde, yo mas confiada, mas segura de vos, ya me caías bien, pero solo eso, o quizás eso solo permitía yo.
Esa segunda vez empecé a quererte, me empezó a interesar algo de vos, algo mas que lo que veía, quería conocer tu alma.
Así con esa costumbre semanal llego la 3 salida, si mal no recuerdo fue a la reserva, pero estaba cerrado y decidimos igualmente caminar, conocernos.
Ese día entendí que cuando te vi, sin saberlo te deje entrar, abrí las puertas de mi corazón y elegí darte una oportunidad.
Semana a semana hasta hace 2 atrás, me demostraste que no me equivoque ese día, que no sos igual, que sos especial.
Luego elegí entregarme a vos, amarte, como te dije la primer noche que compartimos, la noche mas linda de mi vida.
Allí empecé a pertenecerte en cuerpo, aunque en alma falte, aunque necesite tiempo, ese día, mas bien esa noche te ame, pero no como pensé que era amar, mas bien, descubrí que amar era otra cosa.
Y ayer, mas bien hoy, me hiciste una mujer muy feliz, soy feliz de tenerte, de que me elijas, de que me quieras y ames.
Adoro despertar sabiendo que estas ahí, aunque sea a kms, estas ahí para mi.
Amo saber que si te necesito venis como sea hacia mi, que me priorizas aunque no me guste que dejes cosas de lado por mi.
Me enamora mirarte a los ojos y ver lo feliz que te puedo hacer, ver que esos ojos tristes que encontré hace unos meses, hoy brillan hermosamente, que tenes la misma sonrisa de hace muchos años atrás, esa inocente que nada puede afectar.
Te amo demasiado Max, mucho, soy muy feliz gracias a vos, me hiciste volver a sonreir como no lo hacia hace bastante tiempo.
No te menti al decirte que vos conoces las mejores sonrisas mias, esas son tuyas.
Prometo estar siempre para vos, como decimos: Pase lo que pase, seamos lo que seamos.
Ya sos alguien que siempre va a estar en mi corazón, sos mi príncipe, como suelo decirte.
Gracias por absolutamente todo, te amo, y quiero seguir adelante con vos, a mi tiempo como decis, o al tuyo, pero seguir juntos y tener esa paz que tengo en tus brazos, hasta donde lleguemos mi vida.
Me diste paz en medio de mi peor guerra.
